El evangelio nos muestra muy sorprendidos a los que escuchaban a Jesús. Lo que les sorprendía era que Él les hablaba con autoridad y hacia callar y expulsaba a los espíritus impuros.
Ante este texto se nos abren dos caminos. Podemos dejarnos llevar por la imaginación y hacernos nuestra propia película de satanismos o exorcismos, o, también podemos, sencillamente mirar los espíritus que hay en nosotros y que se quedan mudos, y huyen cuando nos ponemos en la presencia de Jesús.
Tristezas, odios, malos deseos, mentiras, maledicencias… ¡Cuantas impurezas! A todos esos espíritu Jesús los hace callar y los hace huir.

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