Zaqueo era muy rico. Jefe de los publicanos. Ellos eran los que cobraban a los judíos los impuestos para los romanos. Eran traidores. Sus riquezas las habían logrado aprovechándose de sus hermanos y por eso eran odiados, despreciados. Eran pecadores e impuros, ningún buen judío podía tratar con uno de ellos.
Y Zaqueo era de muy baja estatura. Se tiene que subir a un árbol para saciar las ganas de su corazón: ver a Jesús.
El Señor lo ve: “Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.”
¿Qué vio Jesús en Zaqueo que no veía ninguno de sus hermanos? No lo sabemos. Lo único que sabemos de él es que era rico y despreciado.
Pero quería ver a Jesús y parece que fue suficiente: querer ver a Jesús y hacer todo lo posible por lograrlo.
Lucas 19, 1-10

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